Thursday, April 14, 2016

PRESENTADO POR :




Jennifer Paola Vega León

codigo: 1098654863





MOMENTO EVALUATIVO: 3
PRESENTADO A:TUTOR JOSE ALEJANDRO

GRUPO
 551068_9








UNIVERSIDAD NACIONAL  ABIERTA Y A DISTANCIA 
                                                                 BUCARAMANGA
                                                                            2016









Cada estudiante deberá consultar el material bibliográfico y audiovisual contenido en la unidad 2 de las referencias bibliográficas dispuestas en el entorno de conocimiento. Se resalta que se debe hacer una lectura crítica de los contenidos y una apreciación crítica del material de la unidad 1. Son los siguientes: 

Torralba Francesc. (2012). Ética aplicada al mundo empresarial. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=7YjlGrwUx38

 François Vallaeys, 'Virtud, Justicia, Sostenibilidad: Una ética en 3D. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=Vu__jLVnbUI 

Revista Selecciones de bioética (2004). Instituto de Bioética-cenalbe. Bogotá, Colombia. Disponible en: http://pujportal.javeriana.edu.co/portal/page/portal/Bioetica/1pdfs_docs/Tab/seleccionesNo.5.pdf


Revista Selecciones de bioética (2004). Instituto de Bioética-cenalbe. Bogotá, Colombia. Disponible en: http://pujportal.javeriana.edu.co/portal/page/portal/Bioetica/1pdfs_docs/Tab/seleccionesNo.5.pdf


 Morales, P. y Vallés, B. (2013). Discapacidad y reconocimiento:reflexiones desde el prisma de Axel Honneth. Dilémata, 5(13), 189-208. Recuperado de http://www.dilemata.net/revista/index.php/dilemata/article/view/249/276

 Guibet, C. y Romañach, J. (2010). Éticas de la diversidad. Una alternativa a la ética de Peter Singer. Dilémata, 2(3). Recuperado de http://www.dilemata.net/revista/index.php/dilemata/article/view/37/52 


Cada estudiante deberá tomar postura argumentativamente a partir de las lecturas realizadas, en la que deberá establecer una reflexión crítica sobre el problema ético planteado en el momento anterior y desarrollado en el blog. Estas reflexiones en las que se establece una postura crítica y argumentativa frente al problema ético deberán llevarse al blog para que el mismo sea alimentado con estos contenidos. Capacidad para la argumentación evidenciada desde las reflexiones en las que se establece una postura crítica y argumentativa frente al problema ético deberán llevarse al blog para que el mismo sea alimentado con estos contenidos.


Los videos para el desarrollo para el momento evaluativo 3 aportan una visión más clara en el medio y no ser devorados o decepcionados por una sociedad que esta la cumbre del capitalismo, sumido en el consumismo y derroche; además de los avances tecnologicos, que manipulan la diversidad funcional de la raza humana.


La humanidad está formada por diversidad, de la misma manera que la naturaleza está llena de diversidad[1]. Prácticamente no existe ningún ser humano genéticamente igual a otro, con la excepción de algunos gemelos. En un sentido biológico, hay diferentes razas, géneros, capacidades y maneras de funcionar, orientaciones sexuales, y un ser humano es diferente a diferentes edades, etc.
En sentido social, es decir, a consecuencia de la construcción social que ha tenido lugar a lo largo de la historia, se han construido otras diferencias entre grupos de seres humanos: religión, cultura, lenguaje, país de nacimiento, riqueza, clase, etc.




[1] Según la Synopsis and classification of living, hasta la fecha se han descrito alrededor de .4 millones de especies vivas de todo tipo de organismos.

1       Ética y diversidad

Rousseau fue el precursor de los esfuerzos que se han desarrollado desde la Ilustración, en el siglo XVII, para resaltar la justicia, afrontando el hecho de que la desigualdad y, por lo tanto, la diversidad existente en la naturaleza humana, no debería llevar a la desigualdad social en el acceso a la justicia y la libertad.
“… en lugar de destruir la desigualdad natural, el fundamento constituye, para esa desigualdad física que la naturaleza puede haber establecido entre los hombres, una igualdad que es moral y legítima, por la que los hombres, que pueden ser desiguales en fuerza con inteligencia, se convierten en iguales por convención y por derecho legal,” (Rousseau, 1762, capítulo 9).
No obstante, fue principalmente en los siglos XX y XXI cuando los diferentes tipos de diversidad humana han sido contemplados por diferentes autores, en busca de un fundamento ético que pudiera proveer justicia, igualdad y libertad a la sociedad. En el pasado, “la promesa de la ética de la ilustración era que el conflicto, específicamente el conflicto religioso detonado por la Reforma, se pudiera resolver manteniendo un respeto universal por la diversidad. La luz de la razón, una razón supuestamente universal para toda la humanidad iba a cumplir esa promesa. Por lo tanto, se creía que la razón era la clave para mantener un marco moral unificado que pudiera tanto respetar como incluir la diversidad.” (Jakobsen, 1998, 4).
Desafortunadamente, el conflicto religioso permaneció y permanece incluso hoy, y la justicia no llegó a los diferentes grupos como las mujeres o las personas que son de otra raza, las personas con diversidad funcional (discapacidad), etc. Estos grupos empezaron, en diferentes momentos de la historia, su propia búsqueda de fundamentos éticos que pudieran proporcionar justicia e igualdad a su gente, además de un bagaje filosófico para sus luchas políticas.
Desgraciadamente, estas aproximaciones se han desarrollado siempre para proporcionar fundamentos racionales y políticos orientados hacia un grupo oprimido o discriminado determinado. Normalmente, estos grupos han ignorado, tanto en lo político como en lo ético, al resto de las diversidades que existen en la sociedad, e incluso el resto de las diversidades que existen dentro de un mismo grupo, reproduciendo un patrón uniforme del grupo simple, ignorando su propia complejidad[1].
Así, en lo que respecta al feminismo:



[1] A pesar de ello, el deseo de defender a una minoría no lleva necesariamente a propuestas desviadas o unilaterales, enfocadas exclusivamente en los intereses de los grupos particulares, sino que además resulta útil para desarrollar aproximaciones conceptuales comprensivas que pueden tener en cuenta a cada grupo minoritario en su especificidad y diversidad. 

“Las últimas décadas han dado lugar a repetidos retos para las teorías y prácticas feministas dominantes, que negaban la diversidad y complejidad de las mujeres que son sujetos en el/los movimientos feministas. Las mujeres de color, lesbianas, pobres y de clase trabajadora, mujeres judías, “mujeres del tercer mundo”, radicales sexuales, mujeres con discapacidad (esta lista no se puede completar nunca), han cuestionado repetidamente las prácticas políticas y teóricas que estrechaban el foco del feminismo y reinscribían limitaciones sociales estructurales en las líneas de la raza, sexualidad, clase, religión, capacidad... (Beck 1982, Moraga and Anzaldúa 1981, Lorde 1984, Samis 1987, Zandy 1990, Mohanty et al. 1991, Eiesland 1994).” (Jakobsen, 1998, 1).
Siglos después de la Ilustración, se han hecho esfuerzos de nuevo para aunar las diferentes aproximaciones religiosas. “En la última década, ha habido un interesante número de intentos de formular una ética global. Intentos que fueron iniciados por líderes ecuménicos y religiosos, pero después se han abierto paso en un discurso más general, especialmente con la gente de Naciones Unidas.” (Struhl, 2006, 13). En este esfuerzo se hizo un intento de unir las diversidades religiosas, culturales y raciales. El resultado de este esfuerzo es la “Declaración hacia una Ética Global”, cuyos principios son:
“I. Ningún orden mundial nuevo sin una nueva ética global
II.  Una demanda fundamental: cada ser humano debe ser tratado humanamente
III. Directivas irrevocables
1.  Compromiso con una cultura de no violencia y respeto por la vida
2.  Compromiso con la cultura de la solidaridad y un orden económico justo
3.  Compromiso con una cultura de la tolerancia y una vida de veracidad
4.  Compromiso con una cultura de igualdad de derechos y de colaboración entre hombres y mujeres
IV. Transformación de la conciencia”. (Global Ethic Foundation, 1993).”
Pero, como se puede observar en las referencias e ideas anteriores, una parte de la diversidad humana se ha quedado habitualmente fuera: la diversidad funcional. A pesar de que es claramente “una de las muchas áreas en las que la igualdad verdadera no precisa un trato idéntico, si no un trato diferenciado para acomodar diferentes necesidades sociales”. (Kymlicka, 1992, 113).
Como otra diversidad humana en lucha por la igualdad, durante las últimas décadas, se ha desarrollado trabajo teórico alrededor de este grupo, especialmente por parte de sociólogos británicos como Colin Barnes, Geof Mercer y Tom Shakespeare[1] y por parte de filósofos morales como Amartya Sen y Martha Nussbaum.
A pesar de estos esfuerzos teóricos, se ha prestado una atención insuficiente a la diversidad funcional si la comparamos con el grupo de mujeres o las minorías religiosas, y todavía no se considera parte de los temas relacionados con la diversidad humana en la mayoría de disciplinas, probablemente por un motivo bastante sencillo: se ha utilizado y nombrado como un asunto relacionado con la capacidad, débilmente relacionado con la diversidad, tal como indica claramente la palabra “discapacidad”.
Tan sólo desde el año 2006, en España  y principalmente en español,  este tema  ha sido tratado con claridad desde una perspectiva de la diversidad, a través del nuevo modelo o enfoque de la diversidad (Palacios Rizzo y Romañach Cabrero, 2006).  Este modelo ha sido desarrollado en dos libros y en varios artículos relacionados con diferentes ámbitos como la Antropología, Sociología, Bioética, Trabajo Social, Filosofía del Derecho, Filosofía Moral, Filosofía de la Ciencia, Feminismo, etc., por parte de diferentes autores de España y Argentina como Miguel Ferreira, Mario Toboso, Soledad Arnau, Francisco Guzmán, Agustina Palacios, Carolina Ferrante, Manuel Lobato, Javier Romañach, Antonio Iañez, etc.
 Diversidad funcional (discapacidad) y el modelo de la diversidad. Una elección de nuestra futura sociedad.
Los activistas de la diversidad funcional han puesto sus miras en la bioética para buscar modelos teóricos basados en fundamentos racionales y claros que pudieran facilitar respuestas a los retos bioéticos relacionados con la diversidad funcional. Estos activistas también saben que “los mejores debates sobre asuntos morales que necesitan la claridad y rigor que un filósofo puede aportar tienen lugar en el campo de la ética médica”. (Singer, 2002, 68).
El resultado de esta actividad tuvo como respuesta el modelo de la diversidad. Este modelo o enfoque se ha utilizado para establecer posiciones bioéticas sobre asuntos relacionados con la diversidad funcional en un segundo libro: “Bioética al otro lado del espejo (Romañach Cabrero, 2009).[2]
El modelo de la diversidad es una extensión o evolución del modelo social de la discapacidad. El modelo social[3] se basó en las ideas del movimiento de Vida Independiente de los Estados Unidos (Shapiro, 1994); se puede trazar hasta Michael Oliver (1983); y fue y todavía es, desarrollado por sociólogos británicos como Colin Barnes, Geof Mercer y Tom Shakespeare (Barnes, Mercer, Shakespeare, 1999).
Tal como había ocurrido anteriormente, el nuevo modelo también está basado en “... el problema de nuestras obligaciones hacia las generaciones futuras, derribando la presunción de que la comunidad moral puede estar formada sólo por miembros que existen en un tiempo o era concretas” (Singer, 2002, 130).
Sabiendo que la sociedad actual discrimina por motivos de diversidad funcional (Palacios y Romañach, 2006, 55-99), el modelo indica que se debe realizar una elección respecto al tipo de sociedad que queremos tener en el futuro: “…es un trabajo que se proyecta hacia la lucha por dar el mismo valor a las vidas de todos los seres humanos que vayan a existir en él en el futuro” (Romañach, 2009, 59). ¿Queremos una sociedad futura sin discriminación en la que cada persona sin importar lo capaz, o inteligente, o productiva, o útil, o con independencia de su capacidad de andar y correr, de hablar o de oír etc. tenga la oportunidad de vivir y disfrutar de la vida a cualquier edad? O, ¿queremos una sociedad discriminatoria en la que sólo las personas que son útiles, capaces, inteligentes, hábiles, con buena vista y oído etc., sean bienvenidas y se les permita vivir y disfrutar lo que la sociedad tiene que ofrecer?
La manera en la que nosotros y nuestros descendientes vivirán en el futuro depende de cómo nos veamos los unos a los otros hoy. Depende del concepto que tenemos de lo que es un ser humano hoy y  de  si queremos o no seleccionar los seres humanos que se nos unirán en el futuro. También depende de si queremos ser bienvenidos en nuestra sociedad a medida que nos hacemos mayores o si tenemos un accidente.
El modelo de la diversidad  hace una elección clara: se deben  llevar a cabo acciones hoy, para conseguir una sociedad futura en la que cualquier ser humano sea bienvenido y tenga la oportunidad de disfrutar en la vida lo que la sociedad tiene que ofrecer. Y disfrutar esa vida significa facilitar la igualdad de oportunidades a todos de manera que puedan vivir la vida que quieran vivir, independientemente de su condición física y en ausencia de restricciones sociales externas arbitrarias.
Esta clara elección no está presente en los enfoques anteriores, ya que la diversidad funcional nunca ha sido considerada parte de la diversidad en la filosofía moral, y todos los intentos de incluirla (Nussbaum, Sen) se han hecho sin la certeza de que la diversidad funcional es inherente a la humanidad y no es una cuestión médica, sino social.
En una primera aproximación, esta lucha se puede considerar limitada a un pequeño grupo de individuos[4] que quieren dejar de estar discriminados y tener igualdad de oportunidades en una sociedad opresiva que actualmente no está construida para aceptar plenamente la diversidad humana.
Por poner un ejemplo, la accesibilidad al entorno y a los edificios en los países modernos desarrollados se considera una demanda de aproximadamente el 2% de la población que utiliza silla de ruedas. El modelo de la diversidad proporciona una manera diferente de percibir la misma realidad. En los países desarrollados, el 100% de los bebés son transportados en cochecitos, y existe una probabilidad alta de que cualquiera que tenga ahora 20 años pueda utilizar una silla de ruedas en el futuro, si llega a vivir hasta los 90 años.
Desde un punto de vista estrictamente utilitarista, hacer un entorno completamente accesible incrementará el nivel de felicidad y confort del 100% de la población (no sólo los bebés, sino de sus padres y parientes y de cualquiera que al final de su vida, o en algún momento anterior tenga que utilizar una silla de ruedas durante un período determinado de tiempo para desplazarse). Esto quiere decir que es fundamental aceptar que las personas que no pueden andar son una parte en igualdad de la sociedad y tienen la misma dignidad, y, por tanto, facilitar soluciones para esta realidad, incrementará el nivel de felicidad[5], ya que puede crear el mayor bien para cada persona (véase Roberts, 2002).
Esta aproximación no ha sido considerada anteriormente, porque la desigualdad referida a la diversidad funcional se ha basado en la “capacidad”, focalizándose en la falta de las habilidades o capacidades de las personas con diversidad funcional (véase Toboso y Guzmán, 2009). Centrarse en la capacidad ha sido la aproximación moral tradicional a la diversidad funcional y siempre ha dejado fuera a un grupo de gente “que pensamos que carecen de capacidades o cuyas capacidades no han sido promocionadas” (Palacios y Romañach, 2006, 97); y la discriminación de ese grupo de personas ha hecho que los modelos tradicionales fueran insuficientes para conseguir una aproximación teórica sólida con la que se pudieran afrontar los retos bioéticos. Este enfoque centrado en la capacidad ha servido de base para diferentes aproximaciones morales como el Enfoque de las Capacidades de Nussbaum (2006) o la ética utilitarista de Peter Singer (2002).
El modelo de la diversidad rechaza la capacidad como pieza central de una aproximación filosófica a la diversidad funcional. La dignidad[6] es el principal fundamento del modelo de la diversidad; la dignidad se divide en dos fundamentos o ramas: dignidad intrínseca y dignidad extrínseca. La primera está relacionada con dar el mismo valor a las vidas de todos los seres humanos y la segunda está relacionada con la igualdad de derechos para todas las personas. La sociedad actual no proporciona ni la misma dignidad intrínseca ni la misma dignidad extrínseca a las personas con diversidad funcional. Por lo tanto, resulta necesario desarrollar nuevos modelos teóricos que introduzcan en el debate bioético el pleno apoyo a la dignidad intrínseca de las personas que son discriminadas por razón de su diversidad funcional. (Véase Romañach et al. 2009).
El modelo de la diversidad demanda una nueva aproximación bioética que incluya la voz de las personas con diversidad funcional[7] teniendo en cuenta su realidad y su experiencia de vida. El objetivo de este modelo es garantizar que la comunidad bioética comprenda que las personas con diversidad funcional no son seres humanos que sufren por ser diferentes, sino por ser sistemáticamente discriminados e ignorados en razón de su diferencia y por el hecho de que sus vidas han sido, y todavía son, sistemáticamente minusvaloradas.
El modelo de la diversidad se ha ido extendiendo teniendo en cuenta consideraciones y propuestas de la sociología crítica sobre mecanismos de discriminación, a través de los cuales, ésta tiene efecto en las vidas diarias de las personas con diversidad funcional (mecanismos basados en técnicas de poder político, en la normalización médica del cuerpo[8]. También tiene en cuenta la imposición en las prácticas de un habitus (Bourdieu, 1997), orientado por la normalización.
Como consecuencia, y como resulta necesario para cualquier evolución social, se hace imprescindible la tarea de trabajar más profundamente en este análisis para conseguir romper la lógica de dominación (una dominación impuesta a través de la sumisión, clasificación y regulación del cuerpo) y para proporcionar herramientas teóricas de una manera liberadora y alternativa (Romañach et al., 2009).
Desde este punto de vista, este artículo es una extensión del modelo de la diversidad de manera que cubra y sea compatible o incluido en otras propuestas de la filosofía moral.
Esta aproximación humanística fue construida después de realizar un análisis de la realidad bioética social y legal tal como es vivida y percibida por las personas que son discriminadas por su diversidad funcional (Romañach et al., 2009). Algunos de los principios claves del modelo de la diversidad no se encuentran en las propuestas filosóficas complementarias que se describirán más adelante en este texto, y por lo tanto este modelo tiene nuevas contribuciones a la propuesta de las éticas de la diversidad. Los principios fundamentales establecidos en el modelo son:
La diversidad funcional es parte de la diversidad humana
La diversidad es inherente a la humanidad y enriquece nuestra sociedad
La sociedad debería respetar y proporcionar plena dignidad  a toda la diversidad humana
Para conseguir  la plena dignidad para toda la diversidad humana  la sociedad debería:
·       Dar el mismo valor a las vidas de todos los seres humanos (Dignidad Intrínseca)
·       Respetar los derechos de todas las personas (Dignidad Extrínseca)
El modelo se basa en el reconocimiento mutuo, ya que tanto el valor de la vida y los derechos son “concedidos” por la sociedad, pero también se basa en el auto-reconocimiento; en la auto-diversidad y en el auto-reconocimiento de la fragilidad de todos los seres humanos y en el humanismo.
Junto con aproximación feminista, como es la ética conocida como “ética de la implicación” o “ética del cuidado” (Noddings, 1984), el modelo de la diversidad contribuye también a proporcionar una nueva aproximación ética a realidades humanas diferentes y a retos como la “inDependencia” o situaciones de atención y cuidado. La ética de la implicación disminuye la tradicional asimetría existente entre las personas con diversidad funcional y el resto de la sociedad y proporciona una relación de doble vía entre los sujetos: “Es evidente que aquel por el que nos preocupamos (cared-for) depende del que se preocupa (one-caring). Pero también el que se ocupa (one-caring) depende de forma extraña de aquel por el que nos preocupamos (cared-for)” (Noddings, 1984, 48). Se propone así una nueva interdependencia que acorta la distancia entre los humanos, incluyendo de alguna manera un estatus menos desigual para la diversidad funcional. Aún así, conviene resaltar que las éticas de implicación nunca han tenido en cuenta a la diversidad funcional (Arnau Ripollés, 2009).
Además, el modelo de la diversidad ha sido utilizado también para cuestionar la suficiencia de modelos teóricos contemporáneos[9] como la Teoría de la justicia de Rawls[10] y el enfoque de las Capacidades (Nussbaum, 2006).
Afrontar el reto de extender el nuevo marco teórico de la diversidad
Todas las diferentes aproximaciones teóricas a la diversidad llegan a un punto en el que otras diversidades deben ser tenidas en cuenta, dada la compleja realidad humana que hay dentro de cada una de ellas.
“Los retos contemporáneos del razonamiento moral moderno desde varias perspectivas, han llevado al reconocimiento de que las demandas morales se hacen dentro de la multiplicidad moral del mundo social. Este mundo está marcado por la diversidad y la complejidad-diversidad creada por las diferencias que hay dentro de, y entre, las personas y una complejidad correlativa creada por el cruce de nuestras relaciones y las contradicciones resultantes. Los retos al razonamiento moral han iniciado un apasionado debate sobre la cuestión de si la moralidad puede realmente ser sustentada en la faz de la diversidad moral” (Jakobsen, 1998, 4).
Así, las diferentes diversidades que hay dentro del feminismo han dado lugar a diferentes enfoques morales:
“Estos cuestionamientos han venido de varios movimientos que han articulado  voces feministas morales “diferentes”, womanist, mujérista y lesbiana por nombrar algunas (Gilligan 1982, Cannon 1988, Isasi-Díaz 1993, Hoaglnd 1988) - además de venir de críticas posmodernas a las concepciones modernas de subjetividad y agencia (Benhabib et al. 1995). Las relaciones entre, y alrededor de, estas diferentes perspectivas en sus críticas, son sujeto de intenso debate. Por ejemplo, en Mohanty (1994, 163, fn 4) hace una lectura de “análisis políticos anteriores de las feministas del Tercer mundo” como una “prefiguración” de lo moderno a lo postmoderno de la asunción de unidad, mientras que Lugones (1994) hace una lectura en la que ambas producen diferentes tipos de análisis. Lugones argumenta que “la literatura posmodernista... va en contra de una política de identidad y hacia la minimización de la significación política de los grupos”; mientras que su posición, que también se puede ver en “la literatura del mestizaje, afirma una compleja versión de la identidad política y una concepción compleja de los grupos” (475).” (Jakobsen, 1998,4, nota al pie 7).
Estas voces diferentes han surgido principalmente dentro de ciertos grupos oprimidos en conflicto, y han defendido cuestiones morales relacionadas con la singularidad del grupo, definido por una frontera preestablecida que lo separa del resto de la sociedad.
Para superar esa limitación, algunos filósofos morales como Axel Honneth y Nancy Fraser han desarrollado enfoques nuevos más amplios que intentan establecer fundamentos y propuestas comunes en la teoría del reconocimiento mutuo y la redistribución, incorporando a distintas diversidades. Desafortunadamente, en la actualidad este enfoque no incluye a la diversidad funcional.
Reconocimiento mutuo y redistribución
La insuficiencia de una aproximación única para afrontar los retos morales de la sociedad, requiere un método más complejo. Tal como describen Honneth y Fraser, los movimientos sociales se enfrentan hoy al reto de integrar la redistribución y el reconocimiento:
“Dentro de los movimientos sociales como el feminismo, por ejemplo, las tendencias de los activistas que miran la redistribución como la solución a la dominación masculina se van disociando cada vez más de las tendencias que miran al reconocimiento de la diferencia de género.” (Fraser y Honneth, 2003,8).
Ambos autores consideran la redistribución y el reconocimiento como los asuntos clave para las futuras éticas de la diversidad. Los orígenes de la redistribución se pueden encontrar en la tradición liberal, especialmente en la parte final del siglo XX. En esa parte del siglo, la redistribución fue difundida con fuerza por filósofos como John Rawls y Ronald Dworkin, en sus teorías de la justicia distributiva. Intentaron unificar el énfasis tradicional de los liberales sobre la libertad individual con el igualitarismo de la socialdemocracia, proponiendo nuevas concepciones de la justicia que pudieran justificar la redistribución socioeconómica.
La insuficiencia de la “Teoría de la Justicia” para afrontar la diversidad funcional ya ha sido puesta de relieve por Martha Nussbaum (2006). Partiendo de las propuestas de Scanlon, Nussbaum indica que: “O persistimos en nuestra persecución de la doctrina contractualista, y decimos que las partes contratantes son también personas de confianza para aquellos que son incapaces de participar; o podríamos decir que la doctrina contractualista sólo tiene en cuenta un tipo de moralidad: necesitamos un enfoque diferente para afrontar la realidad de la dependencia extrema.” (Nussbaum, 2006,136).
Para solventar ese problema, Martha Nussbaum, siguiendo a Eva Kittay y Amartya Sen, intentó incluir la diversidad funcional en las teorías contractualistas y propuso el enfoque de las capacidades, fuertemente relacionado con los derechos humanos (Nussbaum, 2006,150). La propuesta de Nussbaum va más allá de la teoría de la justicia de Rawls y propone algunas reformulaciones basadas en las ideas de Kittay y Sen, y una lista de 10 ítems que garantizaría la dignidad y definiría una justicia social básica. (Nussbaum, 2006,76).
El enfoque de las Capacidades de Nussbaum representa un paso sólido para incluir la diversidad funcional en la filosofía moral. Sin embargo, el análisis realizado desde el enfoque o modelo de la diversidad ya se ha establecido la insuficiencia de su enfoque a este respecto, ya que "... su enfoque para soportar la dignidad intrínseca o moral no es sólido ni consistente, ya que mezcla las teorías del modelo médico, y considera la cura de la diversidad funcional como una obligación moral para una sociedad justa, enfatizando los aspectos médicos de una persona que deben ser reparados para acceder a la lista de "capacidades"" (Romañach, 2009, 36). Por lo tanto, este enfoque de Nussbaum todavía excluiría a algunos seres humanos que deberían ser "reparados" para acceder a dicha lista de capacidades, dando por tanto menor valor a las vidas de estas personas.
Además, incluso cuando los conflictos de intereses fuesen justamente adjudicados, la sociedad permanecería normativamente deficiente mientras se negase el reconocimiento que merecen algunas personas. Y este reconocimiento no es sólo una inalcanzada cortesía que la gente necesita.
El reconocimiento designa una relación que estructura y construye la auto-identidad como autoconciencia y una relación recíproca entre los sujetos, en la que cada uno ve al otro como su igual pero separado. Uno se convierte en un sujeto individual sólo por la virtud de reconocer y ser reconocido por otro sujeto. Por lo tanto, el reconocimiento implica la tesis hegeliana por la que las relaciones sociales son anteriores a los individuos, y que la intersubjetividad es anterior a la subjetividad. La teoría del reconocimiento vive ahora un renacimiento, ya que los filósofos neo-hegelianos como Charles Taylor y Axel Honneth la están convirtiendo en un asunto central de sus políticas de la diferencia. De hecho, el reconocimiento "se ha demostrado fundamental para los esfuerzos que se están llevando a cabo con el fin de conceptualizar las herramientas actuales de identidad y diferencia. Ya se trate de un asunto de reclamaciones de tierra de los indígenas, de una palabra clave para las mujeres, del matrimonio homosexual, o de los burkas o pañuelos musulmanes, los filósofos morales utilizan cada vez más el término "reconocimiento" para desentrañar los fundamentos normativos de las demandas políticas. Encuentran que una categoría que condiciona la autonomía de los sujetos en la mirada intersubjetiva también, captura bien las esencias morales de muchos conflictos contemporáneos." (Fraser y Honneth, 2003,1).
Los filósofos del reconocimiento tienen en consideración el género, la religión, la cultura, la raza y la orientación sexual, pero la diversidad funcional es omitida consistentemente como parte de la diversidad, o como parte del conflicto entre la identidad y la diferencia humanas.
A pesar de esta omisión, el reconocimiento se puede ver como una parte fundamental de las futuras teorías éticas sobre la diversidad, ya que no tiene ninguna mención específica que excluya a la diversidad funcional. Algunos conceptos como la dignidad, que es un pilar central del modelo de la diversidad, y muchos otros aspectos de la lucha de la diversidad funcional, como la emancipación y la inviolabilidad de la integridad física, también se pueden encontrar en las teorías del reconocimiento.
Sin embargo, es la combinación de la redistribución y el reconocimiento lo que se considera actualmente como el camino a seguir para alcanzar la justicia, tal como ha sido apuntado por algunos autores que trabajan en el reconocimiento:
"Tal como han dejado claro las luchas sociales de las últimas décadas, la justicia requiere algo más que una redistribución material de bienes."... "A los miembros de grupos subalternos y marginados se les ha negado frecuente y sistemáticamente el reconocimiento del valor de su cultura y modo de vida, la dignidad de su estatus como personas y la inviolabilidad de su integridad física. Sorprendentemente en las políticas de la identidad, las luchas por su reconocimiento han llegado a dominar el panorama político. Consecuentemente, si la teoría social debe contemplar los campos de conflicto social contemporáneo, nos corresponde situar la motivación de estas luchas emancipatorias dentro del mundo social y dar cuenta de lo que las justifica." (Honneth, 1996, X.).
A día de hoy, la relación entre las teorías del reconocimiento y la distribución y su relación con la diversidad funcional pueden ser resumidas del siguiente modo: el reconocimiento no excluye explícitamente a la diversidad funcional pero lo cierto es que tampoco la incluye de manera directa como cualquier otro tipo de diversidad; la redistribución ha demostrado ser insuficiente para proporcionar fundamentos morales sólidos para este grupo de personas.[11]
Por lo tanto proponemos una extensión de las teorías del reconocimiento y la redistribución que incluya el enfoque o modelo de la diversidad y que contribuya así a la construcción de un modelo más amplio y sólido. Incluiría asuntos relacionados con la diversidad funcional-que afectan al 10% de la población. Proporcionaría más igualdad y disminuiría la discriminación, incluso quizás la eliminase. Este modelo también proporcionaría fundamentos teóricos para abordar asuntos bioéticos. Proponemos llamar a este nuevo enfoque: "Éticas de la diversidad".
Auto-respeto. El enfoque de los logros sociales fundamentales
A la hora de extender el marco teórico, es importante incluir un concepto y una demanda de los movimientos sociales de la diversidad funcional, que no ha sido tenido en cuenta hasta ahora: el auto-respeto[12].  Este concepto se considera esencial no sólo para personas con diversidad funcional, sino para el auto-respeto y la autoestima en toda la diversidad:
"... los sentimientos de dolor e infelicidad resultantes de la falta de autoestima, pueden ser un foco de atención social legítimo. En algunos casos, está claro que el hecho de ser infeliz es una causa legítima de preocupación social, sin importar cómo ha ocurrido (lo que explica la existencia en Francia, por ejemplo, en los Centros de psicoterapia clínica). Al menos parece crucial identificar las medidas sociales adecuadas que pueden contribuir por canales redistributivos a garantizar un mínimo de logros individuales y sociales que puedan alimentar positivamente la autoestima de cada uno. La preocupación fundamental de los logros sociales, expuesta y de manera amplia, demanda que las instituciones y las políticas sociales tengan en cuenta a los agentes e, indirectamente, sus logros en la esfera privada. Estas medidas de compensación se enfocarían a los logros individuales o sus resultados en su dimensión social, asumiendo que los individuos se hacen responsables de sus logros privados. A diferencia de la atención enfocada únicamente a capacidades y oportunidades, el enfoque basado en logros sociales se preocupa por lotes de redistribución, cuando se han completado los logros individuales, es decir al final del proceso de redistribución. Por lo tanto, rechaza la noción de responsabilidad, y proporciona justificación suficiente para las desigualdades sociales o las situaciones en las que la gente pobre es considerada "no digna de merecer" y en situación de más desventaja. Finalmente ofrece una manera de reconciliar el deseo del reconocimiento y la redistribución." (Guibet Lafaye, 2007).
Para el enfoque basado en los logros sociales fundamentales, la igualdad de los pobres debería ser medida al final del proceso de redistribución, incluyendo el auto-respeto social. Pero el reconocimiento no bastaría para garantizarla. Este mismo enfoque puede ser extendido a cualquier diversidad que necesite tanto reconocimiento como redistribución, como puede ser el caso de los indígenas, las personas con diversidad funcional, los migrantes, etc.
Hacia un nuevo enfoque de éticas de la diversidad
La construcción de las éticas de la diversidad debería ser realizada de una manera abierta y colaborativa, manteniendo un esfuerzo constante para incluir nuevos fundamentos e ideas que tuvieran el mismo objetivo: una sociedad en la que toda la diversidad humana fuera bienvenida y la igualdad garantizada para todas las personas.
Algunos autores como Honneth y Fraser han empezado a trabajar bajo estas premisas, desarrollando un marco común que permite evaluar respuestas divergentes (Fraser y Honneth, 2003,5), proporcionando un punto de partida que permitiera incorporar elementos fundamentales para las éticas de la diversidad. Por lo tanto, la puerta permanecerá abierta para otros desarrollos éticos, que pueden ser incluidos en las éticas de la diversidad en sus evoluciones futuras.
Las contribuciones del enfoque o modelo de la diversidad
Tal como ha sido apuntado, las teorías de la redistribución excluyeron a la diversidad funcional desde sus inicios, y ha habido intentos de introducirla dentro de ese marco, pero sus intentos han sido analizados y han sido considerados insuficientes desde el enfoque de la diversidad. Aunque las teorías de reconocimiento no excluyen explícitamente a la diversidad funcional, no la incluyen como cualquier otra diversidad. Por lo tanto, la inclusión de la diversidad funcional en estas teorías aportará algunas piezas al puzzle, contribuyendo a la construcción de un enfoque más sólido.
En primer lugar, el enfoque de la diversidad se puede extender fácilmente a cualquier diversidad humana: género, orientación sexual, religión, raza, edad, etc. con sólo quitar  la primera fase de sus premisas (véase la sección 3.1). El resultado sería entonces:
La diversidad es inherente a la humanidad y enriquece nuestra sociedad
La sociedad debería respetar y proporcionar plena dignidad  a toda la diversidad humana
Para conseguir  la plena dignidad para toda la diversidad humana  la sociedad debería:
·       Dar el mismo valor a las vidas de todos los seres humanos (Dignidad Intrínseca)
·       Respetar los derechos de todas las personas (Dignidad Extrínseca)
La concepción de la dignidad, con su doble faceta de dar el mismo valor a las vidas de todos los seres humanos y los mismos derechos a todas las personas, se convertiría en una pieza fundamental de la redistribución y el reconocimiento que significaría explícitamente dar el mismo valor para las vidas humanas y los mismos derechos para todas las personas.
Por otro lado, el enfoque de la diversidad se ha construido a partir de la situación más frágil para cualquier ser humano, convirtiendo la fragilidad humana en otro principio fundamental de este nuevo enfoque ético. Todos los seres humanos estamos ligados a la contingencia, y por lo tanto somos candidatos a este tipo de diversidad, ya que a lo largo de la vida ocurren accidentes que nos pueden poner en esa situación. Además, la diversidad funcional es inconscientemente deseada por todos aquellos que quieren vivir una larga vida, dado que las estadísticas muestran que es inherente al proceso de envejecer.
Este hecho convierte a la diversidad funcional no sólo en un asunto de reconocimiento, sino también de auto-reconocimiento. Puede que no sea frecuente que los seres humanos, voluntaria o involuntariamente, cambien de raza, género, cultura, orientación sexual o religión, pero nadie puede estar seguro hoy de lo que pueda ocurrir mañana, por lo tanto todos los seres humanos son candidatos potenciales a la diversidad funcional. Lo único que falta es la toma de conciencia de esa fragilidad. De hecho, la toma de conciencia de la diversidad funcional que todos tuvimos cuando fuimos bebés.
Esta falta de conciencia no es casual, sino que es consecuencia de las lógicas de dominación: "las personas con diversidad funcional incorporan las lógicas de dominación a través de un habitus específico (Bourdieu, 1991) en el que la norma de  lo bueno, lo bello y lo sano queda registrado; por otro lado, el cuerpo es una parte fundamental de los asuntos de control político regulatorio que provienen de la bio-política y las tecnologías de la normalización (Foucault, 1992; 1998)." (Romañach et al., 2009).
El modelo de la diversidad establece que la sociedad contemporánea no proporciona igualdad en la diversidad funcional (Palacios y Romañach, 2006,65-98), que las cuestiones morales tienen consecuencias en las sociedades futuras, y que se debe adoptar una decisión respecto a los dos tipos futuros de construcción social: una sociedad no discriminatoria construida para incluir la fragilidad derivada de la diversidad funcional, entendida como una condición inherente del ser humano, o una sociedad discriminatoria construida sólo para personas "normales" y útiles, en la que la fragilidad humana será considerada como un defecto. El modelo de la diversidad también advierte de que la "normalidad" es una construcción social consecuencia de las lógicas de dominación, y no una cuestión biológica.
El enfoque de la diversidad encaja de manera natural dentro del reconocimiento humano hegeliano que se encuentra en las tesis de Honneth, en las que el reconocimiento es anterior a la redistribución, ya que los seres humanos deberían primero reconocer su propia fragilidad y diversidad y a continuación elegir la redistribución como una herramienta esencial para garantizar la justicia y los derechos. Y con esos derechos y los recursos adecuados, se podría establecer un camino fácil para disfrutar del auto-respeto.
De la misma manera que la sociedad acepta la fragilidad de un recién nacido y proporciona redistribución para criar al niño o la niña asumiendo su fragilidad, este concepto debería expandirse naturalmente a toda la sociedad, a todas las edades y a toda la fragilidad derivada de la diversidad humana. Y, tal como se ha indicado anteriormente, esta redistribución debería medirse al final del proceso, evaluando el autor-respeto y la autoestima individual conseguidos al final del proceso.
La unión de las piezas
Las nuevas éticas de la diversidad o del reconocimiento de la diversidad propondrían la ruptura de las lógicas de dominación con el fin de conseguir el reconocimiento humano básico de su autorealidad y humanidad. Esa humanidad incluiría inherentemente la auto-diversidad, que a su vez incorporaría la fragilidad humana como punto de arranque del progreso social. Como consecuencia, las teorías de redistribución, siguiendo el enfoque y las políticas de los logros sociales, deberían desarrollarse para garantizar la justicia y el apoyo a la diversidad social, porque la diversidad y la fragilidad de otros seres humanos pasarían a ser reconocidas en nosotros mismos.
A fin de ser coherentes con ese reconocimiento de la diversidad, la sociedad debería dar el mismo valor a todas las vidas humanas y dar los mismos derechos a todas las personas, en una lucha por una sociedad futura en la que toda la diversidad humana fuera bienvenida y apoyada[13].
Con estas nuevas éticas de la diversidad, los fundamentos para cuestiones bioéticas, especialmente aquellos relacionados con la diversidad funcional, formarían parte de una nueva extensión de las teorías de reconocimiento y redistribución.
Las éticas de la diversidad frente a la ética de Peter Singer.
Una vez que se ha establecido la estructura fundamental de las éticas de la diversidad, se está en condiciones de confrontarla con los argumentos éticos de Singer y poder así demostrar su fortaleza. Este proceso se realizará en dos pasos. En el primer paso se pondrán de relieve las incoherencias, contradicciones y asunciones erróneas de las éticas de Singer. A continuación se compararán las posturas bioéticas de las éticas de diversidad con las opiniones de Singer y se pondrá de relieve la diferencia entre las dos sociedades a las que podría dar lugar cada una de las aproximaciones.
Peter Singer y el estatus moral de los seres no humanos
La comunidad moral: de la descripción a la evaluación
La tesis defendida por Peter Singer es muy original en la filosofía moral, ya que sugiere la extensión de los límites de la comunidad moral a entidades ónticas -que hasta ahora habían sido excluidas-, excluyendo otras que hasta ahora habían sido consideradas indudablemente parte de ella. Para Singer, se trata de adoptar una perspectiva que rompe definitivamente con el humanismo clásico, en aras al respeto a los animales:
"Muchos autores cuestionaron el humanismo, es decir, la doctrina de que todas y sólo las vidas humanas tienen igual valor, valor absoluto (Glover 1977; Tooley 1983; Rachels 1986; Kuhse 1997). La visión humanista tiene dos vertientes: una inclusiva que garantiza un estatus moral privilegiado a todos los humanos, y una exclusiva que garantiza ese mismo status sólo a los humanos. Al enfatizar la irrelevancia moral de la pertenencia a la especie,  y argumentar  que, por ejemplo, el embrión, el feto, y las personas en coma no son humanos en el sentido evaluativo, estos autores minan la vertiente inclusiva del humanismo, y como consecuencia, la noción tradicional de la comunidad moral. De manera natural, este hecho llevó a la revisión del estado moral de los no humanos que la ética de la liberación animal perseguía, a través de la crítica de la vertiente exclusiva del humanismo (Singer, 2002,131) [14]
La perspectiva evaluativa - más que descriptiva - que Peter Singer propone sobre la comunidad moral se fundamenta en criterios de racionalidad, autonomía y auto-conciencia (Singer, 1993, 188). Estos criterios para establecer la condición de humanidad dejarían de tener fundamentos ónticos (p. ej. relacionados con la especie) para estar basados en la "capacidad". Según Singer, lo que es importante no es si la vida es humana o no humana, sino que desde una perspectiva ética, lo que es de vital importancia son los intereses y capacidades que ese ser tiene. Basándose en el principio de la igualdad de consideración de los intereses, Singer argumenta contra el estatus privilegiado de los humanos y la presunción convencional de que somos, simplemente porque somos humanos.
La consecuencia de la perspectiva dual de Peter Singer - descriptiva y evaluativa -sobre las entidades humanas tiene como resultado la exclusión de algunas de ellas, especialmente "embriones, fetos, individuos en coma [que] no son humanos en el sentido evaluativo" (Singer, 2002,131), y los recién nacidos con "una condición médica incurable" (Singer, 2002, 284). Esta definición de los límites de la comunidad moral es inseparable de una reinterpretación de las fronteras de la humanidad y de lo que merece la pena o no ser reconocido como humano. La cuestión se convierte entonces en:
"La filosofía política parece no tener problemas con el concepto de persona. Sin embargo no ocurre lo mismo en la bioética. Aunque la palabra "persona", en su uso corriente, se utiliza como si significara lo mismo que "ser humano", en los debates bioéticos, ambos términos no se ven como equivalentes. La mayor parte de los autores utilizan "persona" al referirse de manera no ambigua al segundo de los mencionados significados de la palabra "humano", es decir, en el sentido filosófico de poseer ciertas características como la auto-conciencia y la racionalidad; éste es un sentido distinto del sentido biológico de "humano", que significa perteneciente a la especie homo sapiens." (Singer, 2002,133).
De hecho, "a menudo se hace una distinción entre los dos usos de la palabra "persona", la descriptiva (también denominada a veces como metafísica) y la normativa (o moral). Desde esta perspectiva, decir que un ser es una persona en sentido descriptivo es aportar cierta información sobre cómo es ese ser, y esto puede significar que tiene las características a,b,c; por otra parte, utilizar el término "persona" en sentido normativo es utilizarlo simplemente para adscribirle propiedades morales - habitualmente algunos derechos o deberes, y frecuentemente el derecho a la vida - por el simple hecho de ser denominado así (Feinberg 1980).” (Singer, 2002,133).
Sin embargo, esta postura está muy lejos de ser unánime. En lo referente al estatus del embrión, el fracaso a la hora de llegar a un acuerdo en ese debate ha sido ya señalado por Habermas:
"A pesar de estas diferencias, hay algo que podemos aprender del debate sobre el aborto, un debate que ha sido mantenido con seriedad durante décadas; el fracaso de todos los intentos de llegar a una descripción cosmovisional neutral (p.ej. sin prejuicios) del estatus moral del ser humano que va a nacer, una descripción que sea aceptable para todos los ciudadanos de la sociedad secular. Una parte describe el embrión en su primer estado de desarrollo como "un conjunto de células", en contraposición con la persona que es el recién nacido, al que corresponde la dignidad humana en sentido más estricto. La otra parte, considera relevante la fertilización del óvulo, como al principio de un proceso de desarrollo de un individuo gobernado por sí mismo. Bajo este punto de vista, todo espécimen determinable biológicamente como perteneciente a la especie es una persona portadora de derechos fundamentales." (Habermas, 2002,48).
De esta manera surgen dos visiones irreconciliables sobre la "persona", cuyo uso como fundamento de la dignidad es problemático:
"fundamentar la dignidad del hombre en la noción de persona es doblemente problemático. Primero, el concepto de "persona" establece una dignidad que no es característica del hombre. Este concepto también se aplica a Dios y a los ángeles (si los hay), otros seres racionales no humanos e incluso animales poseedores de autoconciencia. Segundo, esta dignidad no se extiende a todos los hombres: los embriones, los recién nacidos, los seres humanos en estado de coma, ciertos tipos de diversidad funcional (discapacidad) mental, etc. son excluidos porque no exhiben las características de la "persona"." (Bouriau, 2007, 11-12).
Peter Singer propone una reformulación de este asunto desde una perspectiva moral distinta, que no está basada en términos ónticos o de especie, sino en términos éticos:
"... una cuestión sobre la que sólo unos pocos filósofos han apreciado una cuestión crucial no es, como mucha gente da por hecho, "¿Cuándo se convierte el feto en un ser humano?", Sino "¿Cuáles son las características de un ser que hacen que sea malo matar a ese ser?". Bajo ningún concepto es obvio que la pertenencia a la especie homo sapiens sea lo relevante para la segunda cuestión. La sensibilidad o incluso una cierta auto-conciencia serían unas características para elegir más apropiadas.” (Singer, 2002,61).
Esta nueva determinación de los límites de la comunidad moral y de quién merece respeto - p.ej. no ser aniquilado - significa que matar a alguien con "sensibilidad o incluso una cierta auto-conciencia" sería un crimen. Esto incluye a algunos animales, y desde este punto de vista, no incluiría a determinados seres de la especie homo sapiens. Este es un pilar fundamental en su tesis para defender la idea de que algunos animales no deberían ser matados, mientras que sí sería posible matar a algunos seres tradicionalmente considerados como humanos.
Conclusiones
El objetivo de este artículo es proponer una extensión sólida y poderosa de las éticas del reconocimiento y la redistribución: las éticas de la diversidad. Estas éticas refuerzan las aproximaciones anteriores a través de la inclusión de la diversidad funcional como parte de la diversidad humana que se debe tener en cuenta en la filosofía moral, la necesidad de romper las lógicas de dominación y analizar la redistribución al final del proceso, para garantizar que facilite el auto-respeto y la autoestima, una cuestión  olvidada en la diversidad.
La inclusión de la diversidad funcional en las éticas de reconocimiento y redistribución implica la idea del auto-reconocimiento de la diversidad y la fragilidad en todos los humanos, ya que todos somos funcionalmente diversos y nos arriesgamos a ser discriminados personalmente por este motivo. Además, en las éticas de la diversidad se incluye una aproximación pragmática a la dignidad, basada en dar el mismo valor a todas las vidas de los seres humanos, proporcionando herramientas para afrontar los retos bioéticos.
Las éticas de la diversidad se proponen como una elección del tipo de sociedad que queremos para el futuro, ya que debemos elegir hoy si en el futuro viviremos en una sociedad no discriminatoria en la que toda la diversidad humana es bienvenida, y cada individuo, independientemente de sus diferencias, capacidades y productividad, tiene una oportunidad de vivir y disfrutar de la vida a cualquier edad; o si queremos vivir en una sociedad en la que no toda la diversidad sea aceptada, una sociedad discriminatoria en la que sólo las personas que son útiles, capaces, inteligentes, hábiles, con buena vista y buen oído, etc. sean bienvenidas y se les permita vivir y disfrutar de lo que la sociedad provee.
Las éticas de la diversidad eligen claramente la primera opción y han sido confrontadas con la ética de Peter Singer, que ha elegido la segunda opción, mostrando sus debilidades e incoherencias. También se han expuesto posturas bioéticas que son coherentes con la elección de una sociedad futura en la que todos los humanos tendrán derecho a la justicia y a la igualdad, ya que necesitamos una sociedad distinta de la que tenemos hoy, una sociedad en las que las desigualdades se reproducen de generación en generación.
Bibliografía
ARNAU RIPOLLÉS, S. (2009) “El «cuidado» y sus perversiones: la cultura de la violencia”. Revista Intersticios. Vol. 3. nº 2.
ARNESON, R.J. (1998) “What, if anything, renders all humans morally equal?”, in Dale Jamieson (ed.), Peter Singer and His Critics, Oxford, Blackwell, 1999.
BARNES, C., MERCER, G, SHAKESPEARE, T. (1999) Exploring disability: a sociological introduction. Polity Press and Blackwell Publishing Ltd. Cambridge. UK.
BENHABIB, S. (2002) “The claims of culture: equality and diversity in the global era”. Princeton. Princeton University Press. Disponible en web:
BENTHAM, J. (1780) An introduction to the principles of morals and legislation, vol. 2. Oxford, Clarendon Press, 1907. Disponible en web: http://books.google.es/books?id=F53AxEX-jEUC&printsec=frontcover&dq=jeremy+bentham+principles+of+morals&as_brr=1&cd=4#v=onepage&q=&f=false
BOURDIEU, P. (1997) Capital cultural, escuela y espacio social, s. XXI, Madrid.
BOURIAU, C. (2007) Qu’est-ce que l’humanisme?. Vrin. Coll. Chemins philosophiques. Paris.
DISABLED PEOPLE INTERNATIONAL EUROPE (DPI) (2000). “Disabled People Speak on the New Genetics. DPI Europe Position Statement on Bioethics and Human Rights”. Disponible en web: http://www.mindfully.org/GE/Disabled-People-Speak.htm#position
DRAKE, S., COLEMAN, D. (1999) Independent Living Insitute. “Fact Sheet on Peter Singer” http://www.independentliving.org/docs5/singer.html
EVANS S. E. (2004) Forgotten crimes. The holocaust and people with disabilities. Disability Rights. Ivan R. Dee. (ed.). Chicago.
FAGOT-LARGEAULT A. (1991) “Réflexions sur la notion de qualité de vie”, Archives de philosophie du droit, vol. 36, Sirey, pp. 135-153.
FOUCAULT, M. (1992) Genealogía del racismo, La Piqueta, Madrid.
-- (1998) Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión, Siglo XXI, Madrid.
FRASER, N., HONNETH, A. (2003) Redistribution or recognition? A political-philosophical exchange. Verso. Londres, New York. Disponible en web:   http://books.google.es/books?id=IJxT6pxjO7YC&lpg=PP1&dq=Redistribution%20or%20Recognition%3F%20A%20Political-Philosophical%20Exchange&pg=PA1#v=onepage&q=&f=false
GALSTON, W.A. (1995) “Two Concepts of Liberalism”. Ethics. vol. 105, n° 3. (Apr., 1995), pp. 516-534. University of Chicago Press.
GLOBAL ETHIC FOUNDATION (1993) “Declaration Toward a Global Ethic”. Parliament of the World’s Religions 4 September 1993 Chicago, U.S.A. Disponible en web: http://www.weltethos.org/dat-english/03-declaration.htm
GUIBET LAFAYE C. (2007) “Reconnaissance vs. Redistribution: le cas du respect de soi” (Recognition versus Redistribution: the case of self-respect). Filosofia Unisinos. Universidade do Vale do Rio Dos Sinos, São Leopoldo (Brésil). vol. 8, n°3. 2007, pp. 227-246.
GUIBET LAFAYE, C. (2009a). Penser le bonheur aujourd’hui. UCL Presses Universitaires de Louvain.
GUIBET LAFAYE Caroline (2009b). “Du pratique au normatif: le cas de la réanimation néonatale”, Revista Portuguesa Filosofia, n° 27, Braga (Portugal).
GUIBET LAFAYE C. (2009c) “Why accept the refusal of termination of pregnancy in the case of a very bad prognosis regarding neonatal viability?, Ethical Perspectives, vol. 16, n°4, Leuwen, Peeters Publishers, pp. 485-508.
GUZMÁN, F., ROMAÑACH CABRERO J., TOBOSO, M. (2009) “Fundamentos éticos para la promoción de la autonomía y la interdependencia: La erradicación de la dependencia”. Ponencia presentada en I Congreso anual REPS (Red Española de Políticas Sociales). Universidad de Oviedo: Treinta años de Estado de Bienestar en España. Logros y retos para el futuro. Disponible en web: http://www.espanet-spain.net/congreso2009/archivos/ponencias/TP11P04.pdf
HABERMAS, J. (2002) El futuro sobre la naturaleza humana. ¿Hacia una eugenesia liberal?. Ediciones Paidós Ibérica. Barcelona.
HONNETH, A., (1996) The struggle for recognition: the moral grammar of social conflicts. MIT Press. Disponible en web:      http://books.google.com/books?id=VgdFeCSlJcoC&lpg=PP1&dq=axel%20honneth&hl=es&pg=PR13#v=onepage&q=&f=true
IAÑEZ DOMÍNGUEZ, A. (2009) Prisioneros del cuerpo. La construcción social de la diversidad funcional. Diversitas Ediciones. Vedra (A Coruña).
JAKOBSEN, J.R. (1998) “Working alliances and the politics of difference: diversity and feminist ethics”. Disponible en web: http://books.google.es/books?id=VZ6rfLJ-pGIC&lpg=PA1&ots=Cquv-0nsUG&dq=future%20ethics%20diversity%20recognition&lr=&pg=PA4#v=onepage&q=&f=false
KITTAY, E. F (1999) Love’s labor: essays on women, equality, and dependency. Routledge. New York. US.
KYMLICKA, W. (1992) Multicultural citizenship: a liberal theory of minority rights. Oxford University Press. New York. Disponible en web:       http://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=eiRqsXrJo1UC&oi=fnd&pg=PA1&dq=multiculturalism&ots=YGBwRAoMnn&sig=k6H7Ois1iUvj25gzOu-Zy0L_b7A#v=onepage&q=multiculturalism&f=false
MCBRYDE JOHNSON, H. (2003) “Unspeakable Conversations”. New York Times. February 16, 2003. Disponible en web:       http://www.nytimes.com/2003/02/16/magazine/unspeakable-conversations.html
NODDINGS, N. (1984) Caring. A femenine Approach to Ethics & Moral Education. University of California Press. Berkeley and Los Angeles. California.
NUSSBAUM, M. C. (2006) La fronteras de la justicia. Consideraciones sobre la exclusión. Ediciones Paidós Ibérica. 2007.
OLIVER, M. (1983) Social work with disabled people. Macmillan. Basinstoke.
PALACIOS, A. (2008) “El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad”. Disponible en web:     http://www.convenciondiscapacidad.es/Publicaciones/El%20modelo%20social%20de%20discapacidad.pdf
PEASE, B., FOOK, J. (1999) Transforming social work practice: post-modern critical perspectives. Routledge. London. Digital edition: Taylor & Francis. 2004. Disponible en web:    http://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=bi5kpDa-TpAC&oi=fnd&pg=RA1-PA57&dq=diversity+ethics&ots=tvS2FIcSOI&sig=vz46PhAKXecWc1c1-EnIhJrkTZU#v=onepage&q=diversity%20ethics&f=false
RAWLS J. (1971) Theory of Justice, Cambridge (Mass.), Belknap Press of Harvard University Press; tr. sp. Teoría de la justicia, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1979.
ROBERTS, M. A. (2002) “A New Way of Doing the Best That We Can: Person-Based Consequentialism and the Equality Problem”. Ethics, vol. 112, n° 2, (Jan., 2002), pp. 315-350.
ROMAÑACH, J., LOBATO, M. (2005) “Diversidad funcional, un nuevo término para la lucha por la dignidad del ser humano”. Disponible en web:    
http://www.asoc-ies.org/vidaindepen/docs/diversidad%20funcional_vf.pdf
ROMAÑACH CABRERO, J. (2005) “Los errores sutiles del caso Ramón Sampedro”, in Revista Cuenta y Razón del pensamiento actual. nº 135-Invierno 2004/2005, p. 73-89. Disponible en web: http://www.cuentayrazon.org/revista/doc/135/Num135_009.doc
-- (2009) Bioética al otro lado del espejo. Diversitas. Disponible en web: http://diversocracia.org/ideateca.htm#libros
ROMAÑACH, J, PALACIOS, A. (2007) “Diversity approach: a new view on bioethics from the functionally diverse (disabled) people”. Disponible en web:           http://diversocracia.org/docs/Diversity_approach_overview.doc
ROMAÑACH, J., PALACIOS, A., FERREIRA, M. A. V., FERRANTE, C. (2009) “Functional Diversity, Bioethics and Sociological Theory: a New Approach to Disability”. Discatif. Sociology on Disabilities. Praxis de la DISCApacidad: Teoría,



[1] Recientemente, algunos sociólogos españoles y argentinos también han desarrollado trabajo en este campo (véase Romañach et al., 2009).
[2] Sólo existe una versión en español del libro, ya que no ha sido traducido todavía al inglés (Romañach, 2009).
[3] Las ideas del modelo social se han incluido también en la “Convención Internacional sobre los Derechos de las personas con discapacidad” de Naciones Unidas. (Diciembre de 2006).
[4] Un  10% de la población está discriminada por causa de diversidad funcional
[5] Para leer reflexiones modernas sobre la felicidad véase: Guibet Lafaye (2009a).
[6] La aproximación pragmática al concepto de dignidad del modelo de la diversidad se realizó tras analizar varios documentos internacionales relacionados con la bioética y los derechos humanos, realizando un análisis semántico de su significado en esos documentos.
[7] Conviene resaltar que muchas de las aproximaciones que se han hecho en este ámbito (p. ej. el modelo de las Capacidades de Nussbaum), han sido propuestos por personas que no viven esta realidad diariamente.
[8] Tal como fue puesto de relieve por Foucault (1992, 1998).
[9] Véase Romañach (2009, 23-28) y Guzmán, Romañach y Toboso (2009).
[10] Rawls, 1971, tr. sp., 51.
[11] Además, la filosofía moral no se ocupa a menudo de retos bioéticos como  la selección genética, el aborto, la investigación médica, el estatuto moral del embrión, etc. Estos temas son de crucial importancia para la diversidad funcional, ya que las personas con diversidad funcional se ven amenazadas por las posturas y prácticas de algunos expertos en ese ámbito, incluyendo a Peter Singer: "nos sentimos amenazados cuando Peter Singer, un profesor de bioética, escribe: "no parece muy sabio incrementar más el despilfarro de recursos limitados, incrementando el número de personas con deficiencias” (DISABLED PEOPLE INTERNATIONAL EUROPE (DPI), 2000).
[12] Tal  como se indica en la filosofía de Vida Independiente: “ Vida Independiente es una filosofía y un movimiento de personas con discapacidad que trabajan en la autodeterminación, la igualdad de oportunidades y el auto-respeto".
[13] De la manera apuntada por Galston (1995).
[14] Esta ambición de la liberación de la condición animal ya había sido adoptada el pasado: "¿Pero hay alguna razón por la que debamos sufrir para atormentarlos?. No que yo pueda ver.”... "Puede que llegue el día en el que el resto de la creación animal adquieran esos derechos que nunca les debían haber sido retirados, excepto por la mano de la tiranía." (Bentham, 1780, 235).
\